Vladimir Putin va por Crimea y nada parece impedirlo. Ni siquiera las amenazas de Barack Obama y Occidente por imponerle sanciones a la Federación Rusa, más duras incluso que durante la Guerra Fría, según anuncian los hombres de la Casa Blanca.
En un intento por sostener las discusiones en el plano diplomático, Obama puso sobre la mesa de debate el caso de Kosovo. "Si Kosovo es un caso especial, entonces Crimea también es un caso igualmente especial", retrucó el canciller ruso Serguei Lavrov.
Los expertos en derecho internacional y los observadores regionales señalan que hay cierto paralelismo entre Crimea y Kosovo. Ambos son pequeños estados en busca de oxígeno e independencia, ambos tuvieron la amenaza militar detrás: en el caso kosovar los militares serbios con una limpieza étnica y como agresores; en el de Crimea, en cambio, los militares rusos como defensores de la independencia y dispuestos a atacar por eso. Las normas legales enarboladas en cada caso hacen agua según la interpretación del observador interesado.
Sin embargo, desde los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y precisamente tras, la firma del acuerdo de Yalta –poblado ubicado en Crimea- en 1945 por el que los presidentes Franklin Roosevelt (EEUU), José Stalin (URSS) y Winston Churchill (Inglaterra) repartieron el mundo la vieja Europa oriental modificó sus mapas. Por lo menos desde el punto de vista de las alianzas geopolíticas.
Apenas constituido el estado yugoslavo, acaudillado por el mariscal Josip Broz Tito, el nuevo país intento extender sus fronteras. El propio Tito busco seducir y acordar con su par de Albania, Enver Oxha, una cercanía y hasta anexión albana a la federación yugoslava. Oxha prefirió siempre mantener la neutralidad pero admitió los acuerdos de ayuda y cooperación que incluían en 1948 la circulación de ciudadanos entre ambos países. Los albaneses se asentaron en el territorio autónomo de Kosovo y establecieron vínculos y raíces culturales en la zona. Hoy Kosovo si pudiera unirse a Albania lo haría porque sus costumbres y población son comunes. Las migraciones humanas hicieron su trabajo.
En Crimea, tierra de novela, las migraciones rusas al interior del imperio zarista tanto como en la Unión Soviética a partir de 1917 fueron permanentes. Así se entiende el 58 por ciento de la población de raíz rusa en territorio crimeo. Con ese argumento de "tierra irredenta" Putin avanza sin barreras sobre el pequeño país. Cuando las migraciones humanas avanzan es difícil imponer normas nacionales o internacionales.
El punto común entre Crimea y Kosovo es que ambas poblaciones quieren la independencia, aunque parecen inviables económicamente como unidades estatales autónomas. Dependen en ambos casos de una voluntad superior y externa. Y las potencias no siempre tienen en cuenta los deseos de sus hermanos menores.
A través de http://www.argnoticias.com/mundo/item/7549-crimea-se-parece-a-kosovo
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