El conflicto abierto entre Ucrania y Rusia entró en instancias decisivas con el ingreso de las milicias prorrusas en la base naval de Sebastopol. Las llamadas "fuerzas de autodefensa", constituidas por hombres y mujeres enmascarados, irrumpieron en la base y desalojaron al personal militar aunque los propios ucranianos admitieron que fue sin uso de la violencia.
Pero el asesinato de un soldado ucraniano y otro ruso ya disparó el conflicto a un punto de no retorno. El presidente ucraniano Arseni Yatseniuk envió ayer a la base naval a su ministro de Defensa, Ihor Tenyukh, pero la respuesta rusa fue tajante: "no son bienvenidos aquí". No obstante el gobierno ucraniano dispuso unos 14.500 soldados en territorio de Crimea y fue el propio Tenyukh quien los autorizó a usar la fuerza y aseguró que sus tropas no abandonarán la península pese a todo. Tras las muertes de los soldados, los jefes de las fuerzas rusas y ucranianas tomaron contacto y convinieron en formar una comisión conjunta para evitar una escalada del conflicto que pase a mayores.
Mientras el presidente ruso Vladimir Putin pidió a las fuerzas militares ucranianas que se retiren de la península "democrática y civilizadamente". Pero los ucranianos se niegan a retirarse: ni las fuerzas armadas, ni los "patriotas" ucranianos que esperan novedades desde Kiev, la capital de Ucrania, para actuar. Pese a que la unidad asaltada por cosacos rusos es una dependencia cartográfica del ejército ucraniano, la situación es tensa en la región.
Los rusos sostienen que recuperaron parte irredenta de su territorio, mientras la arenga ucraniana confirma a su gente que "Crimea, fue, es y será ucraniana", como forma de mantener la moral de sus tropas.
Desde el punto de vista político, Putin juega sus cartas. Nombró a Serguei Axionov como su hombre en Crimea para guiarla nuevamente al regazo de la Federación Rusa. El flamante primer ministro de la región anexada era un político marginal que en las elecciones parlamentarias ucranianas pasadas que obtuvo apenas un tres por ciento de los votos y apenas tres legisladores sobre los cien que componen el legislativo.
Para la Unión Europea, la situación es delicada y buscan bajar los decibeles contrareloj. Juntocon el presidente norteamericano Barack Obama intentan ensayar sanciones contra Putin pero al mismo tiempo saben que las relaciones comerciales entre ambos son cada vez más fuertes y complejas lo que complica el alejamiento de la Federación Rusa para sancionarla. La cuestión energética es fundamental porque la UE es el tercer socio comercial de Rusia y compra el 30 por ciento del gas a Putin.
Las próximas horas serán fundamentales para avanzar sobre el plano de la negociación y la legalidad antes que crezcan las expectativas militares tanto entre el bando ruso como el ucraniano.
A través de http://www.argnoticias.com/mundo/item/7583-putin-gana-terreno-militar-y-diplomático
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