Él Mató a un Policía Motorizado es una banda de la ciudad de La Plata que comenzó a despertar curiosidad desde la primera hora, allá por el 2004.
El nombre con que eligieron bautizar al grupo, su sonido mezcla de punk y rock de garaje -el mismo que estaba empezando a sonar en Estados Unidos- y sus letras, que se repiten como mantras y están destinadas al coro masivo, fueron los elementos que, al combinarse, obligaron a parar el oído y prestar atención.
"¿La Plata? Sí, fui una vez a La Plata. A hacer trámites, un bajón", repite el porteño promedio una y otra vez. Pero la reputación musical de la ciudad de las diagonales es otra. De ahí salieron mitos que no tardaron en conquistar a la Capital y así transformarse en figuras nacionales. Hablamos de Virus, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Peligrosos Gorriones y hasta los Guasones, que se cansaron de llenar el Luna Park.
La banda de La Plata tocando justo antes de su primer viaje a Perú.
Él Mató -su apócope más amigable- editó Él Mató a un policía motorizado en 2004. Luego la trilogía EP: Navidad de Reserva (2005), Un Millón de Euros (2006) y Día de los Muertos (2008), y su último trabajo, La Dinastía Scorpio, en 2012.
Desde el principio al fin, los platenses se repartieron los shows entre su ciudad natal y Buenos Aires. Pero también viajaron por el resto del país, Centroamérica y, casi sin pensar, llegaron a Europa. Lo que les dio un lugar de privilegio entre las bandas emergentes del país y los llevó a tocar en la segunda fecha del Lollapalooza. El recital que brindaron el viernes en el Teatro Vorterix -una de las mejores plazas que tienen las bandas en Capital Federal- fue el último antes de su nuevo viaje al Viejo Continente. Y se notó en su performance.
"¡Oh, dale Él Mató!"
La cita era temprano. El show estaba anunciado para las 7 de la tarde y la idea era que termine antes de la medianoche. El otoño, en su etapa avanzada, esconde al sol mucho antes que el verano, y le da la responsabilidad a la luna de hacerse cargo del asunto.
Para arrancar, 107 faunos, que comparte sello (Laptra) con Él Mató y acaba de sacar disco nuevo (Últimos días en el tren fantasma), dio un concierto enérgico para un Teatro Vorterix que se iba llenando de a poco. Tocaron algunos hits de sus primeras placas (como Muchacho Lobo) y varios de los recién nacidos para que los porteños se los vayan aprendiendo.
107 faunos en vivo, la banda que comparte el sello Laptra con Él Mató.
Su show terminó con pogo y aplausos, a eso las 9 de la noche, y el telón del teatro se cerró para que arme su set la banda que todos estaban esperando. 25 minutos después, el telón se volvió a abrir con los primeros acordes de Nuevos Discos y una gran nube de vapor de glicerina.
Hace un tiempo, debido a una desafortunada jugada de fútbol, a Santiago, el cantante y bajista de la banda, se le rompió el tendón de Aquiles. "Tengo ganas de golpear el piso y llorar, pero bueno, no sería oportuno romperme algunos dedos de la mano en este momento", escribió en la página web de la banda. Eso lo obligó a suspender algunas fechas y a alterar la formación de la banda. El bajo se lo pasó al tecladista, que a su vez le cedió las teclas a una mujer, la primera fémina de la banda.
Sin el bajo colgado y con una bota que dificulta un poco sus movimientos, la figura imponente de Santiago, ese gigante de barba y pelo largo, pasó de ser la de un músico más a la de todo un frontman. ¿Se quedarán con esta nueva formación? ¿O volverán a la normalidad cuando la pierna de Santiago sane? La respuesta es un misterio que sólo el tiempo podrá develar.
Él Mató en sus inicios, allá por el 2004.
Luego de Nuevos Discos tocaron Mujeres bellas y fuertes, Más o menos bien y La cobra, todas de su último trabajo discográfico. Abajo del escenario la cosa se iba poniendo cada vez más caldeada, y arriba, las sonrisas de Santiago, el único que interactúa directamente con el público, hacían notar que el aguante daba sus frutos.
Cuando "Niño Elefante", primera guitarra de la banda, se puso el slide en el dedo meñique comenzó Diamante, un hit de su primera placa. Le siguió La espada de la muerte, con ese estribillo que se ajusta a cada concierto y aconseja: "Buenas noches en buenas noches, no lo echemos a perder", justo cuando el público empezó a tratar de subirse al escenario. "Son amigos nuestros, está todo bien muchachos", le dijo Santiago al personal de seguridad del lugar.
El calor del Vorterix se había hecho general y no quedaba espacio para la bocanada de oxígeno. El público porteño hacía sentir a Él Mató como en casa, coreando las canciones de todas sus épocas y alentando entre tema y tema con el futbolero "oh, vamos Él Mató...". La banda sacó otra gema del baúl de los recuerdos y comenzó Rock Espacial, una canción que ya tiene más de 10 años.
Luego vinieron El día del huracán, Escupime, El rey de la TV italiana, la excelente balada que es La celebración del fuego, con acople incluído, y la celebradísima Yoni B, con Santiago al frente haciendo de cantante hardcore. Aunque suene insistente, el nuevo formato de la banda, con seis músicos en escena, la impronta salvaje de Santiago en el centro, que jugaba con el micrófono y usaba su pie de bastón, mostraron a un Él Mató reinventado y con todas las cartas a favor para ir a conquistar Europa.
Para el final tenían guardada una sorpresa. Con la tríada de temas final a la que tienen acostumbrado a su público (la radial Chica de Oro, Mi próximo movimiento y la trágica El fuego que hemos construido) Él Mató se despidió de Buenos Aires, el telón se cerró y las luces del teatro se encendieron con el firme propósito de desalojar el lugar.
Pero una mano inesperada se asomó entre las gruesas telas rojas, pidiendo el agite de la turba enajenada. "¿Hacemos una más o ya nos vamos?" dijo Santiago y se abrió el telón para un cierre de lujo: El último sereno, de su EP Día de los Muertos y la veloz Sábado, del primer disco de la banda.
Una década después de aquel homónimo, Él Mató a un policía Motorizado cerró una noche coleccionable en su carrera y tuvo un último ensayo de fuego antes de volver a formar parte de escena internacional.
Allá los esperan grandes desafíos, como el festival SOS en Murcia, España, en el que compartirán escenario con Damon Albarn, Pet Shop Boys y Phoenix; o el Primavera Sound, en Barcelona, donde tocarán los Pixies , Arcade Fire , entre otros. Se van en su mejor momento y con la plena convicción de que están a la altura. A Buenos Aires ya la encantaron, ahora quieren ir por más.
A través de http://www.argnoticias.com/espectaculos/musica/item/9404-él-mató-y-su-plan-para-conquistar-el-mundo
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