jueves, 29 de mayo de 2014

Cien millones, una quiebra y rencilla entre vecinos

Cien millones, una quiebra y rencilla entre vecinos


Pasaron más de 20 años desde que Clorinda del Carmen Gallego de Sandoni, esa mujer dedicada a sacarle lo mejor a la tierra del pueblo de Manuel J. Cobo, y Sonia Della Vedova de Godoy, maestra, hoy jubilada, se asociaron de palabra, apenas, con el sólo fin de ver si tenían suerte, para comprar varios números de una de las tantas rifas que se hacen en los pueblos para recaudar fondos entre las tres cooperadoras de las escuelas rurales.


Salieron favorecidas y soñaron con hacer producir cada milímetro de esas 327 hectáreas sojeras del primer premio. Veinte años, "y seguimos viviendo al día", dicen sus parientes.


Pasaron veinte años, y del organizador de eventos y generador de las rifas de entonces pocos quieren hablar, más por olvido que por sentencia social. "No es un estafador -dicen- simplemente se jugó a que nadie iba a ganar el sorteo".


Veinte años para que hoy se hable de una indemnización de 100 millones de pesos y de la posible quiebra del municipio de Chascomús.


Y pasaron menos de diez años para que se generaran resquemores profundos entre los habitantes de Chascomús y Lezama, una nueva delimitación de los partidos que ha generado diferencias insalvables y que, en este caso judicial toma singular relevancia.


La rifa se hizo justo cuando estaban unificados, al igual que el inicio de las acciones legales, pero luego comenzó la separación, con la ley de autonomía, de 2009, y el pleno funcionamiento de Lezama a partir de 2011. El campo en cuestión estaba en aquel Chascomús. Ahora, en Lezama.

Números, añosy diferencias que parecen irreconciliables entre familiares que comparten una cena de fin año.


El premio inalcanzable


Cinco posibilidades (en 2000 números) a 700 pesos en total. Y la soja, que ya entonces asomaba como un salvavidas de la economía.


El 2300 que salió sorteado alegró a las mujeres y a los 6000 habitantes de Cobo, en el viejo partido de Chascomús. Y disparó los enfrentamientos de hoy. "Los de Chascomús no se hacen cargo, y nos quieren resposabilizar a nosotros, los de Lezama", es lo que se comenta hoy en las calles.


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El sorteo había sido organizado por tres escuelas rurales con autorización del Concejo Deliberante y el campo era, supuestamente, propiedad de una empresa contratada para llevar adelante la rifa.


Las mujeres nunca pudieron hacerse cargo del campo, valuado entonces en 4,5 millones de dólares, porque la empresa sólo tenía un boleto de compra del inmueble pero no lo pudo escriturar porque la propiedad estaba hipotecada.


Y además, la propiedad entró a remate y ahora tiene un dueño legítimo.


Tiempo después, se firmó un acuerdo entre las ganadoras y el organizador de la rifa que puso plazo para la escrituración. Pero ese pacto tampoco se cumplió.


En 1998 iniciaron una demanda en los tribunales de La Plata para reclamar la escrituración del campo, la indemnización por los daños y el reconocimiento del lucro cesante por la imposibilidad de explotar la tierra.


Fue sólo el comienzo de un derrotero que lleva 20 años. "Ésta parece ser una instancia más de un juicio que tiene ya 20 años. Para mi mamá, de 68 años, y la vecina es otro paso más", dijo Paula, una de las hijas de Clorinda Gallego de Sandoni.


Comprobadas esas irregularidades, el Juzgado Civil y Comercial 27 de La Plata condenó a las cooperadoras de las escuelas rurales, a la Provincia y al particular organizador de la rifa a escriturar el inmueble, pero, a su vez, hizo responsable a la Municipalidad de forma integral por la irregularidad y la condena al pago de los daños y perjuicios y el lucro cesante.


La indemnización se calculó en 15 mil dólares por hectárea, más el retraso de la entrega del premio, lo que sumó un total de más de 100 millones de pesos. El fallo fue ratificado por la Cámara y la Suprema Corte bonaerense y ahora está en evaluación del máximo tribunal. Una cifra exorbitante para un municipio que tiene un presupuesto anual de 250 millones.


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El intendente de Chascomús, Juan Gobbi, calificó como "exagerado" que sólo se haya responsabilizado a la comuna "porque no organizó la rifa ni recibía ningún beneficio" y alertó que hacer frente a la indemnización podría paralizar a la comuna que tiene un presupuesto anual de unos 250 millones de pesos.


"El pueblo responde con preocupación. Desde hace unos días vuelve el tema al tapete. Es un tema que tiene su antigüedad pero a esta altura recorrió las tres instancias judiciales. Quedamos a la espera de la Corte", dijo Gustavo López, secretario General de Gobierno de Chascomús.


"No nos genera una parálisis pero sí la preocupación para sostener un diálogo con la provincia de Buenos Aires que nos lleva a responder el reclamo para que esta situación no nos deje en quiebra", expresó.


Gobbi cuestionó que la Provincia "no resultó condenada, cuando el Consejo Escolar, que depende de la órbita provincial, intervino en la autorización de la rifa".


Al mismo tiempo, reclama a la comuna de Lezama, que en ese momento formaba parte de Chascomús, ya que la división de ambos distritos ocurrió en 2011, a que se siente en una mesa tripartita con la Provincia a delinear una solución de responsabilidad compartida.


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Ante esto, el intendente de Lezama, Marcelo Racciati, aseguró que su comuna es "totalmente ajena" al conflicto y explicó que ese municipio "si bien formaba parte de Chascomús en 1995 recién fue creado en el 2009".


"Debemos lograr que la justicia comprenda la necesidad de repartir responsabilidades", sostuvo Gobbi.


"No tenemos nada que ver -remarcó Racciati– Es como si quisieran involucrar al municipio de Mar del Plata sólo porque los ganadores fueran de allí".





A través de http://www.argnoticias.com/sociedad/item/10849-cien-millones,-una-quiebra-y-rencilla-entre-vecinos

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