jueves, 22 de mayo de 2014

Literatura: ¿cuándo se convierte un libro en clásico?

Eterna Cadencia, una librería de culto en el barrio de Palermo.


"Los jóvenes tienen la estúpida idea que lo que es nuevo para ellos tiene que ser nuevo también para el resto. Pero no importa que tan poco convencional sea una obra, sólo se está repitiendo lo que otros antes ya hicieron", dijo una vez Yukio Mishima, escritor y dramaturgo japonés, en su novela "Después del Banquete" de 1960.


Esta declaración, por más tajante que sea, lleva a preguntarse qué es lo que hace que un libro sea considerado un clásico. ¿Tiene que ver con la época en la que fue escrito? ¿O con la temática? ¿O simplemente porque fue el primero en explorar y explotar ciertos recursos por primera vez? ¿Hace cuánto tiene que haber muerto el escritor para llegar a ser considerado como un autor de referencia?


Leyendo un artículo de The Guardian , me di cuenta de que no era la única persona que debatía internamente la cuestión. El autor de la nota contaba sobre sus experiencias trabajando en librerías durante su juventud, y cómo la industria de cierta manera puede llegar a diferenciar una obra como clásica o simplemente como literatura contemporánea, de acuerdo a cómo decide organizar los estantes en los negocios, algo muchas veces aleatoriamente, o simplemente relacionado con un problema de espacio.


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El tema es sumamente interesante, ya que el hecho de que un libro sea calificado como "clásico" le da un status más alto. El texto ya es considerado apto para sumarse al catálogo de obras inmortales, capaces de perdurar durante los siglos como referente de un género o de un estilo que otros no han llegado a imitar. Es original y digno de ser recordado, y la gente mira de otra manera –a veces hasta con miedo- a una novela ubicada en la sección de "Clásicos" en una librería, que a una que se asoma en "Literatura Contemporánea".


Mark Twain solía decir que un clásico era un libro que la gente alaba pero no lee. ¿Qué diría hoy en día, cuando sus obras son consideradas como clásicos de la literatura, fundamentales como lectura en los colegios secundarios? ¿Qué pensaría del impacto que tuvieron las aventuras de Huckleberry Finn y Tom Sawyer en sus pares posteriores?


Clasicismo versus contemporaneidad


Con tan sólo darse una vuelta por las librerías porteñas, uno se da cuenta de que cada local maneja su propio sistema de organización. Si entramos a Cúspide , por ejemplo, notamos que no diferencian, y que meten todo en una sección catalogada como "Literatura Universal". Aquí, Stephen King se codea con Marcel Proust y James Joyce; con Edgar Allan Poe, con Jane Austen y con E. L. James -¿"50 sombras de Grey" al lado de "Ulises"? No parece haber discriminación de ningún tipo. Todo a la misma bolsa.


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En Yenny, en cambio, sí hacen una distinción. En "Clásicos" resaltan Conan Doyle, Melville, Tolstoi y Cervantes, y en "Literatura Universal", Haruki Murakami, Ernest Hemingway, Albert Camus y Milan Kundera. Pero Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez son delegados a "Literatura Latinoamericana". ¿No es hora de considerarlos autores clásicos? ¿No son acaso "Rayuela", "El Aleph", y "Cien años de Soledad" más que exponentes de la región, cuya influencia cruzó océanos?


Las Mil y Una Hojas es una librería especializada en literatura en francés, pero también cuenta con una completa selección de obras en español. Pero, a pesar de ser un local con un público más selecto, y más interesado en el mundo de la cultura, tampoco separa los clásicos del resto de la narrativa. Victor Hugo, Franz Kafka y John Grisham comparten estantes, indistintamente de género o status, alineados sólo siguiendo un simple criterio alfabético, pero evitándose el dilema de los clásicos versus contemporáneos.


Quizás, una lógica división sea la de Eterna Cadencia, librería de culto, editorial y espacio cultural del barrio de Palermo. Divide sus secciones en "Narrativa Contemporánea" y "Narrativa Clásica" separando, una vez más a los latinoamericanos por otro lado. En la primera, William Burroughs, Paul Auster, Alice Munro y Ray Bradbury, en la segunda, Thomas Mann, Virginia Woolf, Hermann Hesse y, sorprendentemente, Graham Greene un autor que generalmente es derivado a la categoría de autores contemporáneos, ya que la etiqueta de "clásico" suele asociarse con autores fallecidos antes de los '60, como Fitzgerald.


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Pero, como si la indecisión de esta redactora fuera compartida también por los encargados de ordenar los estantes, y de ubicar cada libro en su respectiva posición, Charles Bukowski y Kurt Vonnegut se asoman tímidos desde una mesa en el medio de las dos secciones; como en un vacío o remolino de indecisión. Es que ambos redefinieron sus respectivos géneros con estilos propios y que desequilibraron el tablero. "Mujeres" y "Matadero cinco" pueden considerarse hoy como clásicos, a pesar de la reticencia de algunos acérrimos conservadores de lo que realmente significa que una obra sea considerada como tal.


Quizás haya sido Italo Calvino el único capaz de descifrar lo que significa que un libro sea considerado un clásico o no, y puede que sea uno de los estándares más apropiados para catalogar una obra: "Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir".





A través de http://www.argnoticias.com/sociedad/item/10547-literatura-¿cuándo-se-convierte-un-libro-en-clásico

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