Cuando el juez que entiende en la causa Ciccone Calcográfica S.A. descubrió que Alejandro Vandenbroele, titular de la empresa allá por el año 2010, vivió en el departamento que el vicepresidente tiene en Puerto Madero, siguió la pista que probaría un contacto directo del funcionario con quien adquirió la imprenta en aquel entonces. Sin embargo, Boudou soslayó la acusación aludiendo a una supuesta negociación de arrendamiento de su socio, José María Núñez Carmona, con un hasta ahora desconocido abogado llamado Fabián Carosso Donatiello. Donatiello, por su parte, y según la estrategia judicial del abogado defensor, “subalquiló” la propiedad a Vandenbroele. En esta hipotética situación, el entonces titular del Ministerio de Economía y actual vicepresidente de la Nación no conocería ni tendría la mínima relación con Vandenbroele.
El caso ya es conocido pero vale recordarlo: en 2010 el Ministerio de Economía pidió la quiebra de la empresa Ciccone Calcográfica, aunque luego se mostró dispuesta a salvarla de la bancarrota. El titular de la cartera en ese momento era Amado Boudou. Lo concreto es que según la acusación de diputados opositores (que motivó la investigación judicial) Boudou intercedió en favor de la venta de la imprenta al grupo The Old Fund, dirigida por Alejandro Vandenbroele, el abogado de José María Núñez Carmona, quien a su vez es socio y amigo íntimo del vicepresidente. Este triángulo comercial sería ilícito e incompatible con la función pública, con lo cual los dirigentes de la oposición no sólo pidieron investigar el caso, sino que solicitaron el juicio político de Boudou para su destitución (acción por la que aun hoy insisten). En el medio del eje central de la causa, la exesposa de Vandenbroele, Laura Muñoz, denunció en una entrevista televisiva que su exmarido era el testaferro de Boudou. Asimismo, el primer juez que tomó el caso, Daniel Rafecas, fue apartado por un contacto telefónico con parte de la defensa del vicepresidente, quien pidió él mismo el aislamiento luego de que el juez en cuestión solicitara un allanamiento en su departamento. A partir de esto, el juez Ariel Lijo asumió la causa.
El escándalo, ya de por sí estridente, se acrecentó cuando hace unos días el principal testigo del caso, el ex director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía José Guillermo Capdevila, se fue del país debido a las amenazas recibidas. "He decidido con gran tristeza pero por mi propia seguridad y arreglándomelas por mí mismo y con la sola ayuda de mi familia irme de la Argentina (de mi país) porque temo por mi vida”, escribió en una carta. Y apuntó contra el Gobierno: “Nadie del Gobierno, ni de la Justicia, ni de las fuerzas de Seguridad, ni de la oposición se ha puesto en contacto conmigo para darme apoyo y mucho menos protección alguna (a los que les corresponde), como se le debería dar a un testigo (llamado clave) amenazado en una causa de tanta relevancia institucional", detalló. Tras la escandalosa denuncia, desde el Gobierno intentaron demostrar su apoyo al testigo, aunque con críticas: "Si tenía alguna afectación, podría haber pedido protección al Poder Judicial", señaló Capitanich en una de sus habituales conferencias de prensa.
Como se mencionó, Lijo indagará hoy al abogado Fabián Carosso Donatiello mediante una teleconferencia, ya que el supuesto locador del departamento de Boudou reside en España desde hace años. En la indagatoria “virtual” estarán presentes el propio juez Lijo, la fiscalía de Di Lello, los defensores de Boudou, Núñez Carmona y Vandenbroele. A su vez, desde España estarán el indagado y la jueza Sonia Agudo Torrijo, a cargo del juzgado de Instrucción número 2 de Colmenar Viejo, donde vive Carosso Donatiello. El abogado deberá explicar al juez, si es que confirma que él alquilaba el departamento, cómo lo “subalquilaba” el mismo a Vandenbroele y cómo le transfería el pago al vicepresidente o a su socio.
Pero más allá de la indagatoria y del escándalo aludido, Amado Boudou insiste en su inocencia y con que hay un “ensañamiento mediático en su contra”, según sus palabras. "Esto me pasa por las cosas buenas que uno ha hecho, haberse enfrentado a los poderes concentrados, no arrugar, tomar decisiones, tiene que ver con eso", se excusó. No obstante, a pesar de su descargo, el vicepresidente cada vez está más solo: primero, la Cámara de Casación Penal denegó el pedido de la defensa de que Boudou sea sobreseído y, luego, el fiscal del caso, Jorge Di Lello, solicitó que preste declaración como sospechoso, argumento que podría oficializarse antes de fin de año. En ese sentido, la cuestión empeoraría aún más si finalmente el vicepresidente es procesado, ya que en la Casa Rosada le soltarían definitivamente la mano: como mínimo, le pedirían que se tome licencia.
El horizonte no se vislumbra con optimismo para el vicepresidente…
A través de http://www.argnoticias.com/politica/item/11059-el-supuesto-inquilino-de-boudou-declararía-desde-españa-a-través-de-una-teleconferencia-por-el-caso-ciccone
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