martes, 26 de agosto de 2014

Cortázar, un mito inmortal

Cortázar, un mito inmortal


"Me había llevado muy poco comprender que a la Maga no había que plantearle la realidad en términos metódicos, el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto como su denuncia. Para ella no había desorden, lo supe en el mismo momento en que descubrí el contenido de su bolso (era en un café de la rue Réaumur, llovía y empezábamos a desearnos), mientras que yo lo aceptaba y lo favorecía después de haberlo identificado; de esas desventajas estaba hecha mi relación con casi todo el mundo...". Julio Cortázar, Rayuela.


Julio Cortázar inventó lenguajes; creó desfiguraciones de la realidad magníficas que nos llevaron a recorrer callejones parisinos, parques que rompían con la continuidad del tiempo, del espacio y de lo metafísico, cafés y bares de desamores y de deseos inconclusos o desaforados. Nos llevó a conocer a la Maga y fuimos con él parte de una historia y de miles.


"Rayuela" fue una de las principales obras del autor y exponente clave del llamado "boom latinoamericano", pero con el resto de sus escritos –especialmente con sus relatos cortos- ayudó a romper los moldes de la literatura de la época, y creó una nueva forma de escribir, gracias a la innovación y a su prosa, que todo el tiempo, rebelde y poética, rompía la linealidad de lo temporal, atravesando constantemente aquel fino precipicio entre lo real y lo fantástico.



"La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad."



Cortázar era argentino, pero en 1981 tomó la ciudadanía francesa en repudio del gobierno militar del momento. Nació el 26 de agosto de 1914, hijo de Julio Cortázar y María Herminia Descotte –los dos de nacionalidad argentina- en Bruselas, pero la familia se mudó de vuelta Buenos Aires al finalizar la Primera Guerra Mundial.


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Durante años fue un solitario profesor. En 1938 publicaría "Presencia", un conjunto de sonetos que pasó casi inadvertido pero que ya atisbaba a lo que iba a ser su futuro estilo. Formó parte del grupo de escritores llamado "Generación del 40", y comenzó a escribir en revistas literarias de la época.


En 1949 llegaría "Los reyes", en donde recreó el mito del minotauro y el laberinto pero con un agregado: el monstruo poseía el don del lenguaje, lo que lo convierte en el héroe de la historia. Es en este texto en donde Cortázar comenzó a formar su personalidad literaria, y donde se pueden encontrar, sin demasiado esfuerzo, los elementos que más tarde se repetirían en toda su obra.


Pero en 1951 apareció "Bestiario", y con él varias antologías de cuentos varias –cuya producción intercalaba con su oficio de traductor- hasta 1963, año en el que se lanzó la aclamada "Rayuela", que el autor describió más tarde como una recolección de los diez años vividos en la Ciudad de la Luz.


Podemos pasarnos horas numerando toda la obra de Cortázar, sus influencias y sus influenciados; sus elementos, metáforas, simbolismos y estilo. Pero ese no es el objetivo. Hoy es el centenario del nacimiento del gran autor argentino, que dio a luz a personajes fantásticos, e historias inolvidables. Con él nació un estilo de literatura, que sobrevive –y sobrevivirá perennemente, aún después de su muerte.





A través de http://www.argnoticias.com/sociedad/item/14886-cortázar,-un-mito-inmortal

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