El misionero español Manuel García Viejo ha llegado al hospital Carlos III de Madrid con "una importante deshidratación" y el hígado y los riñones muy afectados. El paciente contagiado con ébola fue repatriado desde Sierra Leona y es atendido por médicos españoles. La ONU aseguró que se necesitan mil millones de dólares para combatir la enfermedad.
García Viejo abandonó este domingo, el centro médico de Lakka, en las afueras de Freetown (Sierra Leona), donde fue ingresado el pasado jueves tras manifestar síntomas de la enfermedad, según confirmó una nota del diario EL PAÍS de España que entrevistó a Luca Rolla, coordinador de Emergency, la ONG italiana que le atendía. "Estaba consciente, aunque a veces se mostraba confuso. Su condición general no es satisfactoria", explicó el médico. Una ambulancia lo trasladó hasta el aeropuerto de la capital.
García Viejo, de 69 años, fue uno de los primeros pacientes de la unidad que la ONG había abierto el mismo jueves en Lakka para atender exclusivamente casos de ébola. Compartía habitación con otros cinco enfermos confirmados y, según Rolla, allí recibió antimaláricos, antibióticos y terapia intravenosa para estabilizar su estado. El centro, en el que también trabaja una enfermera española, tiene capacidad para recibir a 22 contagiados, aunque ahora mismo acoge solo a 14.
El religioso fue enviado a este hospital desde la ciudad de Lunsar, donde trabajaba como director médico del Hospital San Juan de Dios. Dos españoles y una mexicana coordinaron su traslado e ingreso, entre ellos el navarro José Luis Garayoa, de la orden de los Agustinos Recoletos, que dio la alerta tras enterarse de que García Viejo llevaba varios días con fiebre. Garayoa avisó a Javier Atienza, un cirujano español que trabaja para Emergency en Freetown. "Se lo comenté a Javier y él llamó a Manuel. Hablaron de médico a médico. Manuel le dijo que ni los antimaláricos ni el paracetamol le bajaban la fiebre".
Atienza recomendó entonces pedir una ambulancia para trasladar al religioso hasta Lakka, 120 kilómetros al suroeste de Lunsar. Elisa, una mexicana superiora de las clarisas, fue la encargada de conseguirla y así pudo viajar ese mismo jueves. En tiempos de ébola es un "milagro", dice Garayoa. El viernes le hicieron los análisis y a las ocho de la noche confirmaron lo que todos temían: García tenía ébola. "Él quería quedarse, pero le convencieron de que aquí no había ninguna posibilidad. Lo mejor era [el hospital en] Kailahun, con Médicos sin Fronteras, pero estaban a tope, así que aceptó la repatriación", añade Garayoa. "Pero va en muy malas condiciones".
No se sabe cómo se contagió exactamente. García Viejo dirigía en Lunsar un hospital de la orden de San Juan de Dios, a la que pertenece desde hace 52 años. Aunque el centro no podía atender oficialmente casos de ébola, sí había asistido a sospechosos que, en algunos casos, murieron antes de que se confirmara si tenían o no el virus. "Nunca sabes al principio si el paciente tiene tifoidea, malaria o ébola", explica Garayoa. "Está claro que se contragió trabajando en el hospital". Según Garayoa, el religioso tenía un billete de avión para regresar a España de vacaciones en octubre.
A través de http://www.argnoticias.com/mundo/item/16395-ébola-españa-repatrió-a-misionero-contagiado
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