Al salir de su reunión comercial en Brasil, el ministro de Economía, Axel Kicillof, confiaba en encontrarle la solución al declive de la industria. El titular del Palacio de Hacienda cree que afianzando las relaciones con el país vecino y reduciendo el déficit bilateral, podrá lograr el nivel de ventas que permita revertir la recesión en el sector. Sin embargo, el otro protagonista del rubro, la Unión Industrial Argentina (UIA), no ve que se vayan a solucionar los problemas únicamente con mejorar el saldo exportador, sino que reclama políticas macroeconómicas distintas y pide que la recuperación sea a través de la reactivación del mercado interno.
El ministro se reunió ayer con empresarios brasileros de la industria automotriz junto a la ministra de Industria, Débora Giorgi. Según trascendió, acordaron discutir un nuevo protocolo automotor que regirá en 2015 y una serie de pautas para equilibrar el comercio bilateral durante la transición, además de la puesta en marcha de una línea de crédito por 2.000 millones de dólares financiado por el Banco de Brasil.
El país carioca es el principal destino de automóviles producidos en Argentina y el principal origen de los autos importados, así como también el primer socio comercial de nuestro país. Al país que gobierna Dilma Rousseff se destina el 90 por ciento según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y el 86 por ciento según el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. De cualquier forma, es una porción más que significativa.
Ante esta situación, Kicillof confía en mejorar el saldo de comercio –hoy deficitario para la Argentina por el peso de las autopartes importadas a Brasil- y así usar la industria automotriz, hoy en tendencia bajista (), como tractor que permita revertir la recesión de la industria.
En cambio, desde la UIA piden que se los habilite a ajustar sus balances por inflación, se les reduzca la carga impositiva, se les reintegren las retenciones por exportación, y se habiliten tasas blandas de financiamiento a largo plazo, que permitan reducir la caída en las ventas.
Pero sobretodo, sugieren que la solución pase por la reactivación del consumo interno, afectado tras la devaluación de enero, una inflación cercana al 10 por ciento en los primeros meses, y el encarecimiento del crédito. Kicillof les contestó con política kirchnerista: en la reunión que ambas partes mantuvieron ayer, el ministro prometió más políticas heterodoxas de control de costos y precios, y les pidió que se encolumnen detrás del Gobierno en aras de seguir garantizando el proceso de reindustrialización emprendido desde del 2003.
A través de http://www.argnoticias.com/economia/item/9557-la-uia-no-confía-en-el-plan-kicillof
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