El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidió negociar con los terroristas. Por primera vez, liberará a cinco talibanes a cambio de que le entreguen al soldado estadounidense Bowe Bergdahl que hace cinco años se encuentra secuestrado. Críticas de los republicanos y un paso más hacia la desmantelación de Guantánamo.
La liberación de un soldado estadounidense a cambio de cinco dirigentes talibanes que estaban presos en Guantánamo, está causando un acalorado debate nacional en Estados Unidos. Los republicanos cuestionan el acuerdo que alcanzó Obama, e incluso lo acusan de violar la ley. Es que es la primera vez después de 1979, cuando durante la presidencia de Jimmy Carter se produjo la crisis de los rehenes en Irán, en la cual 66 diplomáticos estadounidenses fueron secuestrados por islamistas durante 444 días que pedían a cambio la extradición del Sha al país árabe.
Pese a que algunos republicanos saludaron la liberación del sargento Bowe Bergdahl, de 28 años, otros estimaron que su intercambio por cinco altos dirigentes talibanes detenidos en Guantánamo, Cuba, solo alentará nuevas capturas de soldados norteamericanos. Además, el Congreso no fue informado de la transferencia de los prisioneros de Guantánamo hasta que se concretó el intercambio, informó el diario Washington Post, y este punto es fuente de más críticas.
El canje se logró por la mediación de Qatar, país del Golfo adonde serán enviados los cinco talibanes. La asesora de seguridad nacional de Obama, Susan Rice, se negó a proporcionar detalles acerca de las medidas de seguridad acordadas con Qatar, limitándose a señalar que los movimientos y actividades de los cinco hombres se verán restringidos. Sin embargo, sí justificó la decisión del gobierno demócrata al informar que la vida del soldado estaba en peligro por el deterioro de su salud y había que actuar pronto.
Los cinco presos afganos de Guantánamo no fueron elegidos al azar, los talibanes llevaban años tratando de negociar su liberación. Los cinco son hombres que antes de su detención detentaban alguna clase de poder dentro de las filas talibanes, todavía hoy dirigidas por el mulá Omar, hombre con el que varios de estos reos de Guantánamo han tenido relación directa. La cadena de mando que existía en el momento de su captura sigue en gran medida en pie, lo que para los críticos de este intercambio supone un motivo de grave preocupación.
A bordo de un avión C-17, los cinco presos llegaron el sábado a Catar con la prohibición de poder viajar durante un año y el compromiso del Gobierno de Doha de tenerlos bajo estrecha vigilancia, sometidos a una especie de arresto domiciliario. Toda precaución es poca, ya que en el pasado han existido casos de presos liberados que han vuelto a las filas del yihadismo, como sucedió con Ibrahim Bin Shakaran, marroquí muerto al frente de un comando extremista que operaba en Siria con lazos con Al Qaeda.
La última lista con el número total de presos encerrados en Guantánamo cifraba estos en 149, incluidos los cinco ahora intercambiados por la libertad de Bergdahl. Estos son sus nombres y sus breves biografías.
Mulá Mohamed Fazl
Fue uno de los primeros hombres capturados en Afganistán y transferido al centro de detención en enero de 2002. Fazl es uno de los miembros fundadores de los talibán y fue ascendiendo en rango hasta ocupar el cargo de Jefe del Estado mayor durante el régimen talibán en Afganistán. Human Rights Watch le acusa de haber supervisado la matanza de miles de musulmanes chiíes cerca de Kabul entre 1998 y 2001.
Abdul Haq Wasiq
Acusado también por Human Rights Watch de cometer asesinatos en masa durante el reinado talibán. Subdirector de espionaje, se le consideró en su momento uno de los más cercanos confidentes del mulá Omar. Según los militares de Guantánamo, "utilizó su oficina para apoyar a Al Qaeda" y una pieza fundamental en "el esfuerzo de los talibanes de formar alianzas con otros grupos fundamentalistas islámicos".
Khirullah Said Wali Khairkhwa
Antiguo Gobernador de la provincia de Herat, 47 años, fue también ministro del Interior. Cercano al mulá Omar, tuvo estrechos lazos con el actual presidente afgano, Hamid Karzai, que colaboró brevemente con el Gobierno talibán de Kabul en la década de los noventa. Se le describe como uno de los "directamente asociados" con el fallecido líder de Al Qaeda Osama Bin Laden y se le acusa de ser "el gran capo de las drogas opiáceas" del país.
Mohamed Nabi Omari
Durante sus interrogatorios en Guantánamo dijo haber colaborado con la CIA en la búsqueda del mulá Omar. Su llegada a las filas talibanes fue posterior a los anteriores y esa supuesta colaboración con la inteligencia norteamericana le puede suponer problemas en su nueva vida en Catar. Nabi fue jefe de seguridad de los talibán en Qalat, en al sureña provincia de Zabul. Se le atribuyen lazos con la red Haqqani.
Mulá Norullah Nori
Cuando las tropas de EEUU entraron en Afganistán a finales de 2001, Nori era un alto comandante en la estratégica provincia del norte de Mazar-i-Sharif. Se le considera uno de los más altos cargos de los talibanes encerrados en Guantánamo.
A través de http://www.argnoticias.com/mundo/item/10975-el-pacto-con-los-talibanes-afecta-a-obama
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