sábado, 27 de septiembre de 2014

El vibrante regreso de Franz Ferdinand

Franz Ferdinand y un recital inolvidable.


Es la quinta vez que Franz Ferdinand viene a la argentina, y la segunda en dos años. Pero la expectativa sigue siempre siendo la misma. Hubo cambio de estadio reciente –pasó del Complejo al Río de Vicente López al Estadio Cubierto Malvinas Argentinas- pero semejante trastorno de organización no causó ni un revuelo. Los fanáticos no paran de gritar y reírse, y los nuevos seguidores no paran de moverse, ansiosos, como los más recientes miembros de un culto, como pensando para sus adentros "falta poco".


Son las 20.20 y a banda indie inglesa Wild Beasts está tocando su set. Es la segunda vez que el grupo liderado por Hayden Thorpe toca en el país, pero lo hace con una frescura de alguien que se embarca por primera vez en tierras lejanas. Con cuatro discos de estudio en su bolsillo, los compañeros de sello discográfico de los archiduques tocan cerca de una hora, recibidos con el mayor candor que se puede esperar de un público que devora una entrada a la espera del plato principal.


Y poco después de las 21.20 una música, teatral y mística comienza a sonar. Y Franz Ferdinand sale al escenario. Vestidos con conjuntos que hacen juego entre sí en blanco y negro –la primera vez que los escoceses deciden "disfrazarse" arriba del escenario, los cuatro integrantes toman sus instrumentos, y comienza "Bullet", hitazo de su último álbum Right Thoughts, Right Words, Right Action. El estadio explota.


franz3.jpg


"¡Estamos muy felices de estar acá!", vocifera Alex Kapranos, mientras que el guitarrista Nick McCarthy, su perfecto sidekick- se hace eco de su proclamación. El bajista Bob Hardy se prepara, con la seriedad que ya lo caracteriza, y el batero Paul Thompson –quizás el alma de la banda, con su impecable percusión- parece listo para lo que sea.


Con el homoerótico "Michael", Franz Ferdinand alcanza un clima más conocido, y, después de retar a los fotógrafos por pisarle el cable, Kapranos lidera el camino: "Do you want to", "Darts of pleasure", "The dark of the matinee" y "No you girls" encienden la llama en cada uno, y prueban por qué la banda escocesa sea quizás la banda que más haga bailar a su público. Y el pogo es siempre de esperarse.


Sigue "Evil eye", tema que se tomó para decorar el escenario, y principalmente la batería de Thompson, de la que sale un ojo venoso y electrificante. "Walk away", "Stand on the horizon", "Can't stop feeling" y "Auf achse" provén una lista variada, de sus primeros y más últimos hits, todos bañados de la identidad de una banda que no cambia con el tiempo, sino que evoluciona.


franz4.jpg


"Ustedes saben como rockear", alaga Kapranos. Y, con casi un guiño y una voz que esconde algo agrega: "Pero nosotros también". Y prosigue con "Brief encounters", "Tell her tonight", "Lucid dreams" y la inflatable "Take me out", que lleva a la noche a su climax más alto. "Love illumination", "Ulysses", "Outsiders" –en la que todos los músicos dejan sus instrumentos de lados y se le unen a Thompson para un solo de batería que ya vimos hace unos años, pero que siempre todos reciben con los brazos abiertos-, "Right action" y "Jacqueline" ya comienzan a cerrar la noche; una noche que nadie quiere que acabe.


Con "This fire" se arma quizás uno de los mayores pogos de la noche. La gente sabe que se está por terminar todo, y se aferran a cada estrofa como si fuera la última vez. Y, como si la banda sintiera lo mismo, el tema dura más de lo normal, alargando el ensueño, profundizando la ansiedad. Pero, finalmente, los escoceses se despiden con el apropiado "Goodbye lovers & friends", ovacionados por la multitud con aplausos que parecen decir "bienvenidos de nuevo", y "hasta pronto".


Fotos: Antonella Mustacato





A través de http://www.argnoticias.com/espectaculos/musica/item/16738-el-vibrante-regreso-de-franz-ferdinand

No hay comentarios:

Publicar un comentario