Hace años los niños y adolescentes enloquecían por "Harry Potter", de J.K. Rowling, un fanatismo que sigue muy vivo, pero que ya no sacude las ventas como hace un tiempo. Después las obsesiones se fijaron en la saga "Crepúsculo" – de ninguna manera comparable, en cuanto a calidad literaria, a las aventuras del niño mago-, y en las novelas de vampiros en general, con romances imposibles, y fantásticos. Hoy, los géneros de moda parecen haber cambiado, y los escritores que arrasan en las estanterías de las librerías porteñas son otros, pero es indiscutible que los mayores bestsellers en el país son definidos por el sector juvenil, ávido de nuevas historias y mundos a los que escapar.
"Ciudades de papel", de John Green, está en el puesto número uno de ventas en la Argentina, posición que ocupa desde su lanzamiento, unos meses atrás. Y éste lugar lo había ocupado antes otra obra del autor, la novela "Bajo la misma estrella", sobre dos jóvenes con cáncer que se enamoran, que sigue en la lista de los libros más vendidos, ahora en el puesto número cuatro, según cifras obtenidas por las librerías Cúspide.
Pero no son sólo los romances adolescentes los que venden. Otro género juvenil cada día más en alza es el de la novela distópica, cuya tendencia impuso "Los Juegos del Hambre" de Suzanne Collins, y que siguieron "Correr o Morir", de James Dashner y "Divergente" de Veronica Roth. Lo cierto es que la literatura juvenil, en todos sus géneros, es una de las más rentables a nivel mundial y nacional, y nos dice que, a pesar de la creencia popular, los jóvenes sí leen.
Y los que argumentan que los libros YA (Young-Adult Fiction o Ficción para Jóvenes Adultos) no son lecturas substanciales claramente no han leído sobre el tema. No serán genialidades como las obras de Milan Kundera, Julio Cortázar o John M. Coetzee, pero la literatura para adolescentes es un primer acercamiento para los jóvenes a la ficción, que va pavimentando el camino del gusto y el placer por la lectura.
Como "Alicia en el país de las maravillas", "La campana de cristal", "El guardián entre el centeno", "El dador" y "Las ventajas de ser invisible" y cientos de predecesores que apelaron principalmente a una audiencia joven y sedienta de nuevas narraciones que los identificaran y desafiaran a pensar y a debatir ideas, la literatura juvenil sigue hoy – más fuerte que nunca- rompiendo esquemas y generando fanatismo entre chicos de entre 13 y 25 años que buscan continuamente historias y personajes de los cuales enamorarse.
A través de http://www.argnoticias.com/sociedad/item/16818-la-literatura-juvenil-es-la-que-más-vende
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